Inevitablemente llegan el frío y el invierno, y en las áreas de embalaje y en los almacenes, es necesario prever y preparar para que todo siga funcionando, para evitar retrasos, problemas y pérdidas económicas y asegurar la continuidad logística en condiciones climáticas adversas.
Durante el invierno, las bajas temperaturas, la humedad y las variaciones térmicas pueden provocar que los materiales de embalaje se vuelvan más quebradizos, inestables y menos efectivos, llegando a afectar a la eficacia operativa del área de embalaje, y, además, aumentando el riesgo de rotura, lo que compromete la integridad del embalaje y su función esencial.
Los profesionales conocen perfectamente la necesidad de adecuar las instalaciones. Además de asegurar las condiciones y facilitar las tareas de las personas que trabajan en estas zonas, es indispensable proteger los productos más sensibles y evitar que fríos, humedades o condensaciones deterioren los materiales, así como comprobar el estado y revisar que los equipos están a punto y funcionan correctamente.
Esta adaptación esencial garantizará la calidad e integridad de los productos durante el almacenamiento y el tránsito y prevendrá pérdidas económicas, asegurando la continuidad logística en las condiciones climáticas complicadas por el invierno.
Utilizar materiales que se adaptan a las necesidades de embalaje también en invierno prevendrá problemas en el área de embalaje y durante el tránsito, así como pérdidas económicas. |
Impacto del invierno en el precinto de paquetería
La acción que las temperaturas bajas y las condiciones invernales ejercen sobre los materiales puede afectar la integridad y el rendimiento y comprometer la seguridad de la cinta adhesiva plástica utilizada para cerrar cajas de cartón o paquetes.
El frío provoca pérdidas de adherencia, causadas por la reducción en la viscosidad del adhesivo de las cintas plásticas: esta dificultad para penetrar en el material de cartón y generar una adhesión suficiente aumenta el riesgo de que la cinta no pegue bien o se despegue.
A temperaturas muy bajas -o en entornos de congelados-, el adhesivo puede llegar a cristalizarse, inutilizando la cinta plástica completamente. Además, el frío vuelve más quebradizo el material de polipropileno: se rompe con facilidad al desenrollarlo y/o al aplicarlo. Por este motivo es necesario recomendar temperaturas limitadas entre 18ºC y 35ºC y nunca menores de 10ºC cuando se trata de cerrar cartón con cinta plástica.
Un precinto inadecuado o débil puede comprometer la seguridad del envío, facilitando aperturas no autorizadas, manipulaciones del producto y hurtos durante la fase de transporte. Si el adhesivo es plástico y de baja calidad no va a ofrecer la resistencia necesaria para el peso y la tensión del paquete.
Cartón y papel engomado también en invierno
El cartón corrugado es un estupendo aislante térmico porque atrapa el aire entre sus celdas, ayudando a mantener la temperatura. Pero también absorbe con relativa facilidad la humedad asociada con condiciones climatológicas más frías, que influyen también en el material haciendo que adhesivos y cintas no adhieran tan bien a temperaturas bajas, lo que puede causar despegues de cierres y aperturas en los embalajes durante el transporte.
El papel engomado ataja todos estos problemas específicos: su adhesivo de almidón vegetal no sufre alteraciones, se activa al contacto con el agua y se funde con el cartón de la caja, independientemente de los cambios de temperaturas y las condiciones climáticas.
La unión adhesiva que consigue la cinta de papel engomado es permanente, resistente y robusta y resulta la opción óptima para el precintado y envío de paquetes durante los meses más fríos del año.
¿Cómo funciona la cinta de papel engomado en invierno?
La cinta activada por agua está diseñada específicamente para el sellado de cajas de cartón corrugado. Funciona mediante adhesión capilar, de manera que, al mojar el papel, el adhesivo de almidón se activa y penetra en las fibras del cartón por capilaridad, uniéndolas fuertemente. Así, el papel engomado no sólo se adhiere a la superficie del cartón, sino que se integra en la estructura del cartón, reforzando y unificando un embalaje seguro y resistente que funciona como monoembalaje.
La eficiencia de los dispensadores automáticos agilizará los procesos de sellado en entornos de producción industrial, aumentando el rendimiento en las zonas de embalaje en todas las diferentes condiciones climatológicas del año.
Una vez activado, el adhesivo forma una unión tan fuerte que, para abrir el paquete, será necesario romper la cinta, con todas sus consecuencias y la consiguiente evidencia de manipulación.
Nuestros clientes, según los casos, refuerzan también las esquinas y los bordes de las cajas con papel engomado para mayor protección.
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