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Producto, exportación y embalaje

Producto, exportación y embalaje

11/Abr/2018

Un producto es exportable cuando, por sus características de utilización, diseño, presentación, calidad, precio, entrega y atención postventa, resulta competitivo en un país o mercado distinto del de su origen. Cuánto más completo y profundo sea el conocimiento sobre los mercados destino, más atenta la observación de su reacción ante el producto, y más dispuesta la actuación en consecuencia, más posibilidades de éxito se darán.

Será necesario prestar atención a factores culturales, como el nombre, los colores, el tamaño, y, por supuesto, al etiquetado, el envasado, que deben adaptarse a normativas distintas.

El material del embalaje del producto es fundamental: en todas partes del mundo los clientes están atentos a la innovación y las últimas tendencias. El embalaje remarca las características del producto, revela atributos y diferencia la imagen de la empresa, además de su función básica de protección y mantenimiento óptimo de los productos. Es necesario proyectarlo cuidadosamente, no sólo por su aspecto y la información gráfica legal, sino para mantener controlados los costes del sistema de embalaje en la estrategia comercial general.

El material para el embalaje del producto siempre irá en función de su capacidad de protección, su durabilidad y condición en los procesos de almacenado y transporte. Dominar la diversidad de materiales existentes, sus propiedades y su ciclo en la cadena es fundamental para esta elección. El diseño de embalajes para exportación de productos debe seguir la indicaciones de la normativa y legislación internacional, establecida por la Organización Internacional de Normalización (ISO).

El proceso de preparación de un producto para su distribución requiere varias fases; cuando es para exportación, este proceso es más exigente.

Para la fase de preparación del producto:

  • Limpiar el producto de polvo, huellas o rastros de su proceso de fabricación, así como de cualquier traza de humedad.
  • Proteger productos con superficie delicada (metal o madera pulidos, cristal, lacados o cueros) con envolturas adecuadas.

Armado de cajas corrugadas

  • Apertura y plegado de las cajas sin forzar ni quebrar esquinas o caras.
  • Pegar o encintar los fondos en ángulo recto perfecto.
  • Asegurar tapas sin dañarlas

Llenado de cajas de cartón corrugado

  • Introducción del producto sin forzar.
  • Comprobar que todos los componentes del producto quedan dentro del embalaje.
  • Fijación o inmovilización, si es necesaria, e introducción de materiales de amortiguado.

Para el cierre y sellado de las aletas de la caja de cartón,  los manuales recomiendan utilizar siempre que sea posible papel engomado, el único material que, al unificar la caja de forma instantánea, ofrece la seguridad y garantía de cierre integral y precinto del embalaje de cartón, además de proporcionar una base perfecta para la impresión de los datos necesarios en las marcas de expedición -según sea transporte marítimo o aéreo-, de información y de manipulación, además de los distintivos de su marca.

Recordemos también que la sostenibilidad en el packaging se ha convertido uno de los principales motivos por los  que el consumidor valora un producto y lo prefiere a otros.

En nuestra larga experiencia, tenemos clientes que comenzaron a utilizar papel engomado en sus envíos sólo para exportación, por exigencia de sus clientes foráneos, y, tras comprobar sus múltiples ventajas, adoptaron esta solución para la totalidad de sus envíos...

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